Día 20: Simulación docente - Pelota
Hoy era nuestro turno. Santi y yo habíamos preparado la primera parte de una sesión centrada en los movimientos y el control de otro de los aparatos de gimnasia rítmica: la pelota.
Nuestra sesión comenzó más tarde y tener menos tiempo influyó en el ejercicio con el que terminábamos la clase. Dentro de lo que cabe, todo salió bien, los tiempos los llevábamos bien y a la profesora Esther le gustó. Además, se nos ocurrió incluir algunas variantes. Por ejemplo, los códigos QR se habían utilizado para mostrar movimientos en las sesiones anteriores, pero en la nuestra, se trataba de una adivinanza que no le ponía las cosas tan fáciles a nuestros compañeros. Para meter algún aliciente a la sesión, cada grupo tenía dos comodines por si no sabía la respuesta a algunas de las adivinanzas. El comodín permitía ver un vídeo del gesto a realizar hecho por los propios profesores, Santi y Leo.
Antes de pasar al calentamiento y el desarrollo, los profesores explicaron los movimientos básicos con pelota y pautas a seguir para controlar este aparato. Después de esto, llevamos a cabo una demostración de cada uno de ellos: dos rebotes, dos balanceos, dos rodamientos y dos lanzamientos.
En el calentamiento hicimos un ejercicio que llamamos nosotros "Tierra, mar, fuego y aire" donde los alumnos, con música de fondo, debían realizar los movimientos con la pelota que correspondían a cada término. Con la señal del profesor iban cambiando de movimiento. Cada gesto correspondía a un elemento de los citados más arriba. Por ejemplo, "tierra" equivalía a rebotes, "aire" a lanzamientos, "fuego" a balanceos y "mar" a rodamientos. Para que les fuera más fácil, también tenían descritos en la pizarra las diferentes partes o fases que debían realizar dentro del gesto principal. El objetivo del calentamiento fue practicar y familiarizarse con estos movimientos.
Después pasamos a la parte principal que consistía en organizar la clase en cuatro grupos, ya que debían pasar por cuatro estaciones. Cada una de ellas correspondía con un tipo de movimiento con pelota: rebote, balanceo, rodamiento y lanzamiento. Al llegar a cada estación, los miembros del grupo debían escanear un código QR que mostraba una adivinanza. El objetivo era averiguar a qué movimiento o gesto se refería y tenían que llevarlo a cabo. En cada estación estaban unos 4 o 5 minutos y al oír el silbato, debían pasar a la siguiente estación. La finalidad de esta parte era que los compañeros terminaran de interiorizar los movimientos y gestos. Cuando todos los grupos habían pasado por las cuatro estaciones, llegamos a la última parte de nuestra sesión.
Esta parte consistía en realizar uno de los gestos que se habían trabajado anteriormente, era como una especie de "examen". A cada grupo se le asignaba un tipo de movimiento por sorteo (cogiendo papelitos de una bolsa) y después tenían que realizarlo mientras mi compañero, Santi, y yo los evaluábamos. Debido a la falta de tiempo, no pudimos desarrollar esta parte final de la manera que nos hubiera gustado, ya que hubiera sido la forma ideal de asentar los gestos trabajados.
La siguiente mitad de la sesión la impartían Pepe y Carlos, y ellos iban a continuar de manera similar con la dinámica que ya habíamos iniciado nosotros, ya que ambas parejas nos habíamos coordinado para que ambas partes estuviera relacionadas entre sí y diseñar una sesión más completa en su conjunto. Ellos continuaron con la división en los mismos grupos y después de la demostración de algunos movimientos, nos adentramos en su parte principal. Aquí, se nos proporcionaba una coreografía como base y cada grupo debía completarla introduciendo otros movimientos con pelota.
En mi opinión, aunque suene repetitivo, el hecho de empezar varios minutos tarde influyó en la última actividad de la sesión que tuvo que realizarse mucho más rápido. Sin embargo, el desarrollo fue bastante bien y nuestros compañeros se mostraron participativos, algunos más charlatanes que otros, pero se implicaron en los ejercicios propuestos. Nuestros objetivos era que se familiarizaran e interiorizaran los movimientos con pelota. Si bien es cierto que ya habíamos trabajado algunos con Esther, nosotros ampliamos un poco más el abanico. En conclusión, me gustó mucho cómo salió todo al final, fue un día muy bonito.
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