Día 7: El ritmo se vuelve técnico

Con sesiones como la de hoy, me doy cuenta de que, aunque haya personas que tengan ese don para el ritmo, la coordinación, la agilidad y la flexibilidad, todas las habilidades necesitan entrenamiento y práctica para ser mejoradas. En este caso, Esther, la profesora, nos introdujo movimientos y pasos técnicos del ballet como el relevé y el chassé. 

Comenzando con nuestro calentamiento, nos colocamos en dos círculos, uno dentro del otro, de manera que los dos miembros de la pareja quedaban enfrentados el uno con el otro. Se trataba de una coreografía con nuestro compañero y, al final, las personas del círculo de dentro debía rotar hacia la derecha, cambiando así al compañero que tenían de frente. Fue divertido a la par que complicado debido a la precisión y habilidad que requerían los movimientos.

Después de esto, pasamos a un actividad donde debíamos colocarnos en una esquina del tapiz y siguiendo una trayectoria diagonal, dirigirnos hacia la otra esquina, donde cada alumno tenía que desplazarse a la derecha o a la izquierda, alternativamente. Durante este recorrido también se llevaban a cabo ejercicios como los mencionados anteriormente.

En resumen, esta clase ha servido como demostración de la complejidad, dificultad y entrenamiento que un bailarín profesional tiene que desarrollar y llevar a cabo. Se necesita mucha práctica y disciplina para llegar a hacer estos movimientos de manera correcta y bonita. Cuando uno prueba a hacerlos, se valora mucho más el gran esfuerzo y trabajo que hay detrás de tipos de baile como el ballet.

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