Día 3: Recordando figuras musicales

De nuevo comenzamos la clase con un ejercicio en el que teníamos que caminar mientras marcábamos el pulso. Una vez hecho esto, ahora debíamos bailar y movernos sin seguir el ritmo de la música que estaba sonando. Para finalizar, teníamos que ponernos en fila y debíamos hacer los pasos siguiendo el ritmo.

Después de esta actividad donde el protagonista era otra vez el ritmo, recordamos las figuras musicales y llevamos a cabo ejercicios de percusión corporal. Primero, la clase fue dividida en dos grupos y luego en cuatro con el objetivo de realizar los mismos movimientos. Una vez controlados y sincronizados los movimientos con el ritmo, ahora era nuestro turno y debíamos inventar los nuestros propios. 

En distintos grupos, teníamos que diseñar nuestra propia coreografía de percusión corporal, incluyendo gestos y sonidos que seguían el pulso de las distintas figuras musicales.

En mi opinión, fue una clase divertida donde la vergüenza y el sentido del ridículo no tuvieron cabida.

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